Redacción MVP. Los Ángeles.
Sin fisuras y con una compenetración descomunal. Así se mostraron los Dallas Mavericks en su visita al Staples Center. En el pabellón angelino, los 'Mavs' derrocaron a unos Clippers que, pese a las expectativas generadas en torno al equipo, aún no conocen la victoria en la liga regular. El conjunto de Texas cimentó su victoria en el trabajo colectivo y en el acierto de sus jugadores importantes en el lanzamiento. Del quinteto titular, todos menos Chandler (8), anotaron dobles figuras, y a ellos se unieron Marion (12) y Haywood (10) desde el banquillo.
Los Clippers comenzaron bien, desplegando un dominio apabullante en la pintura. Apabullante y preocupante para Dallas, que se arrastraba a remolque en el marcador. El trío formado Jordan, Kaman y Griffin desquició a Nowitzki y Chandler en los rebotes y en los ataques de poste. Todo ello hasta que apareció un viejo rockero que cada día parece más inmortal. Jason Kidd improvisó en su dirección de orquesta y le salió bien.
Su buena noche sobre la pista se vio reflejada con una canasta de las que salen en las 5 mejores jugadas. El veterano base lanzó sobre la bocina, a punto de finalizar el segundo cuarto, desde su propia cancha. La canasta inverosímil se hizo realidad y sirvió para poner uno arriba (49-47) a los 'Mavs'.
En el segundo periodo, Dallas continuó su rodillo anotador, con un Nowitzki más liberado que en los dos primeros cuartos. El alemán aumentó su renta particular de puntos hasta los 16, con su compañero Caron Butler como máximo anotador del duelo (17 puntos). La complementación de los hombres del banquillo y la inspiración de Kidd hicieron el resto. A los Mavericks no se les podía escapar la victoria. Los Clippers dependieron en exceso de Griffin, un magnífico jugador que, de momento, no está siendo capaz de tirar del carro de los suyos.
En la prolífica jornada del miércoles, Dallas tendrá que refrendar su buena imagen ante los Denver Nuggets de Carmelo Anthony. Por su parte, los Clippers buscarán estrenar mañana mismo su casillero de victorias frente a los nada cómodos San Antonio Spurs. Los Parker, Ginobili, Duncan y compañía examinarán al equipo angelino en la que será la enésima reválida ante a su afición.
No lo harán con plenas garantías, ya que Randy Foye, lesionado desde principio de temporada, y Baron Davis, que se lastimó el hombro durante el partido contra Dallas, no podrán formar parte de la rotación de Kim Hughes. Los problemas crecen, y los Mavericks no han hecho sino acercarse un poco más a la mecha de los Clippers.
Los Clippers comenzaron bien, desplegando un dominio apabullante en la pintura. Apabullante y preocupante para Dallas, que se arrastraba a remolque en el marcador. El trío formado Jordan, Kaman y Griffin desquició a Nowitzki y Chandler en los rebotes y en los ataques de poste. Todo ello hasta que apareció un viejo rockero que cada día parece más inmortal. Jason Kidd improvisó en su dirección de orquesta y le salió bien.Su buena noche sobre la pista se vio reflejada con una canasta de las que salen en las 5 mejores jugadas. El veterano base lanzó sobre la bocina, a punto de finalizar el segundo cuarto, desde su propia cancha. La canasta inverosímil se hizo realidad y sirvió para poner uno arriba (49-47) a los 'Mavs'.
En el segundo periodo, Dallas continuó su rodillo anotador, con un Nowitzki más liberado que en los dos primeros cuartos. El alemán aumentó su renta particular de puntos hasta los 16, con su compañero Caron Butler como máximo anotador del duelo (17 puntos). La complementación de los hombres del banquillo y la inspiración de Kidd hicieron el resto. A los Mavericks no se les podía escapar la victoria. Los Clippers dependieron en exceso de Griffin, un magnífico jugador que, de momento, no está siendo capaz de tirar del carro de los suyos.
En la prolífica jornada del miércoles, Dallas tendrá que refrendar su buena imagen ante los Denver Nuggets de Carmelo Anthony. Por su parte, los Clippers buscarán estrenar mañana mismo su casillero de victorias frente a los nada cómodos San Antonio Spurs. Los Parker, Ginobili, Duncan y compañía examinarán al equipo angelino en la que será la enésima reválida ante a su afición.
No lo harán con plenas garantías, ya que Randy Foye, lesionado desde principio de temporada, y Baron Davis, que se lastimó el hombro durante el partido contra Dallas, no podrán formar parte de la rotación de Kim Hughes. Los problemas crecen, y los Mavericks no han hecho sino acercarse un poco más a la mecha de los Clippers.

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